Yaku, ilegales y la minería coctel


Al inicio del año escribí sobre los cinco retos más relevantes que enfrentaría el sector minero durante el año 2019, para entonces decía que el activismo anti minero apuntaba a un proselitismo político, que la minería ilegal era un grave peligro para los nuevos concesionarios, que la seguridad jurídica no era suficiente y que afectaría las inversiones al corto plazo. Han transcurrido apenas cuatro meses y los retos se han tornado mucho más complejos.

El activista político Carlos Pérez Guartambel (YAKU) aprovechó el impacto de su “guerra personal” con el ex presidente Correa, así como su participación en las acciones constitucionales que suspendieron el proyecto Río Blanco en Cuenca, para ser candidato y obtener la Prefectura de la provincia del Azuay. Desde esta posición ha prometido prohibir la minería en la provincia y el Ecuador, dato curioso si consideramos que el cantón Ponce Enríquez es eminentemente minero y sus habitantes (casi en su totalidad) dependen de la minería de oro.

El crecimiento descontrolado y agresivo de los frentes de minería ilegal y sus delitos conexos, tales como, el lavado de activos, el financiamiento de la narcoguerrilla, trata de personas, homicidios, contaminación ambiental, etcétera. Ha llevado a titulares de prensa las amenazas que se viven en poblados como Buenos Aires en Imbabura, donde una comunidad de aproximadamente quinientas personas ha sido invadida por miles de mineros ilegales, cuyos líderes amenazan y agreden a los dueños de terrenos, se protegen por ex guerrilleros de las FARC y destruyen la naturaleza del sector. Una nota periodística reportaba la forma temerosa en que médicos de un centro de salud, pedían -desde el anonimato- a la policía su protección, pues sus vidas corrían peligro al recibir muertos y heridos desde la montaña.

La seguridad jurídica está debilitada pues, el sector ha perdido notablemente su presencia en territorio y su representatividad. La eliminación del Ministerio de Minería y la unificación del sector minero conjuntamente con el petrolero y el eléctrico, resultó un ejemplo de lo barato sale caro. El mínimo ahorro que pudo generar esa reducción de cartera de Estado no justifica, el retroceso que ha recibido el sector. Una decisión política carente de sustento técnico que debe reconsiderarse.

Pero el reto más grande –y no lo consideré al inicio del 2019- es un mal que viene durante años afectando al sector de manera involuntaria, y es la “minería de cóctel”. Y es que mientras en los territorios existen frentes fanáticos antimineros que se encuentran financiados por ONG´S, políticos y mineros ilegales; los problemas del sector se analizan, discuten y pretenden resolver desde Quito. El irremediable centralismo burocrático genera que la decisión en los aspectos mineros y ambientales más relevantes recaiga sobre las máximas autoridades, quienes no cuentan con poder de decisión y tienen un inevitable cálculo político en su accionar. Además, este centralismo se envuelve en una serie de iniciativas, eventos, seminarios, talleres, summits y demás (que son importantes también), en los que predomina la cordialidad, las relaciones interpersonales y el favor administrativo para clientes particulares. Y es que la minería de cóctel es glamorosa, llena de luces, fotos y reconocimientos, pero resulta notablemente ineficaz.

El Gobierno, las Cámaras y nosotros (los abogados) tenemos que llevar el debate a los territorios. La situación jurídica es crítica y el activismo tiene representantes infiltrados incluso en el mismo sector público, es necesario proveer de información comprensible para las comunidades y a la opinión pública, es imperativo permitirles participar de las actividades exploratorias y de los controles de calidad, es urgente desmentir a los “líderes” enfrente a las comunidades que pretenden engañar.

En resumen, para enfrentar los retos del sector minero necesitamos menos trajes con corbata, menos cócteles, fotos y membretes; y más presencia en los territorios para alertar a las comunidades de estos lobos disfrazados de ovejas.


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